Pagos a la cúpula y facturas pendientes
Los registros financieros presentados en el proceso de Chapter 11 por LIV Golf han sacado a la luz la magnitud de las compensaciones abonadas a sus altos directivos en los meses previos a la solicitud de protección por bancarrota, mientras que proveedores aseguran que la liga les adeuda cantidades significativas.
Según las declaraciones aparecidas en los documentos judiciales, el entonces comisionado Greg Norman recibió más de $9,4 millones en septiembre de 2025, cifra que incluye un acuerdo por aproximadamente $5,8 millones y un bono de $3,6 millones. Su sucesor en el cargo, Scott O'Neil, obtuvo un pago por retención de $6,375 millones el 24 de junio y un bono de alrededor de $2,7 millones el 13 de febrero. Entre el 12 de septiembre de 2025 y el 28 de agosto de 2026, O'Neil percibió más de $13,6 millones en salario, bonos, beneficios, retenciones y reembolsos de gastos.
| Ejecutivo | Pago destacado |
|---|---|
| Scott O'Neil | $6,375,000 (retención, 24 jun.) + bono ~$2,7M; total >$13,6M (12 sep. 2025–28 ago. 2026) |
| Greg Norman | >$9,4M (sep. 2025): acuerdo ~$5,8M + bono $3,6M |
| David Phillips (CFO) | >$3,3M (parte de $5,1M) |
| John Ruzich (CLO) | ~$2,6M |
En conjunto, LIV destinó aproximadamente $15,6 millones en pagos de retención a varios altos ejecutivos, según las mismas presentaciones.
Proveedores que reclaman impagos
Los expedientes recogen demandas y reclamaciones de contratistas que, según las presentaciones, no han cobrado por trabajos ya ejecutados. Entre las cantidades reclamadas figuran:
- Fresh Tape Media: $1,230,000 (productora de los media days de pretemporada).
- Mobii Systems: $1,100,000 (proveedor del servicio 'Any Shot, Any Time').
- Fantasy Interactive: $992,870.75 (mantenimiento de la app y la web de LIV).
Las declaraciones de la organización sitúan sus activos entre $100 millones y $500 millones y sus pasivos entre $500 millones y $1.000 millones.
En agosto, Scott O'Neil dijo que la liga "está haciendo todo lo posible para asegurarse de que podemos hacer lo correcto por ellos".
Las cifras y reclamaciones se presentan en un momento en el que LIV explora opciones para reestructurarse y relanzarse como una nueva versión del circuito, conocida en medios como LIV 2.0. En los papeles judiciales y en informaciones conexas se menciona a la firma de capital privado BC Partners como posible respaldo financiero para esa operación.
La documentación hace visible la tensión entre el esfuerzo por retener a directivos clave mediante pagos de retención y la acumulación de deudas con proveedores que reclaman el cobro de servicios prestados en la actividad del circuito.