Bryson DeChambeau ha defendido la continuidad de LIV Golf después de la crisis financiera que llevó al circuito a acogerse al Capítulo 11 de la ley de quiebras de Estados Unidos. El capitán de Crushers GC considera que la nueva versión de la liga, denominada LIV 2.0, puede asentarse sobre un modelo más sostenible y ha expresado su confianza en que el proyecto permanezca durante mucho tiempo.
El estadounidense habló con el empresario y presentador Raj Shamani en el pódcast Figuring Out, una conversación difundida después de que terminara el plazo para que los jugadores confirmaran su continuidad en la siguiente etapa del circuito. DeChambeau no anunció un nuevo contrato, pero sí dejó clara su disposición a seguir vinculado a LIV Golf y al concepto de competición por equipos.
«El golf por equipos me entusiasmó desde el principio. Me importa mucho y todavía me importa profundamente. La sociedad central no se gestionó de manera eficaz, y ahora lo sé».
Las cuentas de Crushers GC
DeChambeau explicó que los equipos presentaban una situación distinta a la de la organización central. Según sus datos, Crushers GC generó casi 29 millones de dólares de ingresos durante 2025, mientras que los pagos a jugadores, los desplazamientos y el resto de los gastos operativos ascendieron a 21 millones de dólares.
- Ingresos de Crushers GC en 2025: casi 29 millones de dólares.
- Jugadores, viajes y otros gastos: 21 millones de dólares.
- EBITDA calculado por DeChambeau: 8 millones de dólares.
El capitán de la franquicia señaló que los equipos estaban funcionando, pero que la falta de capital en la estructura superior terminó alterando el reparto de las obligaciones económicas. A su juicio, los pagos a los jugadores y otros compromisos acabaron trasladándose a las franquicias cuando la compañía central entró en quiebra.
La crisis se agravó después de que el Fondo de Inversión Pública saudí comunicara que retiraría su financiación tras la temporada. LIV Golf perdió dos torneos por sus problemas económicos y cerró la campaña antes de lo previsto, en agosto. Posteriormente, el circuito presentó la solicitud de protección concursal y completó un acuerdo con BC Partners, operación que permitió plantear la siguiente etapa de la liga.
DeChambeau atribuyó parte de las dificultades a unas previsiones de capital que no llegaron a cumplirse. También explicó que los jugadores reclamaron contratos garantizados porque tenían una capacidad limitada para intervenir en las decisiones de la competición. Pese a esas críticas a la gestión anterior, el estadounidense sostuvo que el modelo por equipos conserva una base económica aprovechable y que LIV 2.0 debe construirse con una estructura financiera diferente.