En este accidentado US Open bien podrían ubicarse en la misma línea de
importancia tres oficios: el de golfista, el de meteorólogo y el de
starter, la persona encargada de anunciar las salidas en este deporte.
El panorama había comenzado a alterarse con el temporal del jueves, que
sólo permitió que salieran a la cancha 78 de los 156 jugadores y que
frustró la primera vuelta. En ese lote estuvieron los tres argentinos,
que ayer completaron los primeros 18 hoyos, pero que finalmente no
jugaron ni un hoyo del segundo recorrido, como estaba previsto en un
principio. De ese cambio de agenda fueron avisados bien temprano, por
lo que ayer entraron en escena los que todavía no habían debutado.
Estos últimos jugaron hasta que ya no hubo luz, pero no alcanzaron a
concluir las dos vueltas.
La USGA tomó una decisión complicada, pero sabia: les dio descanso a los que habían tenido que levantarse temprano los dos primeros días, y que lucharon contra una cancha mojada y traicionera, tales los casos de Angel Cabrera, Andrés Romero, Eduardo Romero y Tiger Woods. Al mismo tiempo, comprometió a los otros ayer a una maratón de 36 hoyos, aunque con un campo mucho más accesible y en un día soleado. Se dio que con el transcurso de la segunda vuelta, los rendimientos empezaron a decaer.
La cuestión clave pasará por el estado del tiempo de hoy. Si vuelve a llover, se complicará sobremanera el desarrollo, y los argentinos serían nuevamente víctimas de la lluvia. También podría pasar que no lleguen a jugar? La salida del grupo que componen Cabrera, Tiger Woods y Padraig Harrington se programó para las 13.36 de hoy (las 14.36 de la Argentina), mientras que los dos Romero, en compañía de Miguel Angel Jiménez, estarán en el primer tee a las 13.47. Ya se confirmó que este certamen seguirá por lo menos hasta el lunes...
El argentino mejor ubicado ayer terminó siendo Andrés Romero, con 73 (+3). El Pigu jugó 14 hoyos, con dos birdies, dos bogeys y un doble bogey en el par 5 del 4 (el jueves había salido por el 10). "Ese doble bogey me enojó bastante. Tiré un drive cerrado, pero pegándole bien ahí, a ese green llego en dos. No queda otra que ser paciente; es una semana muy dura y hay que tomárselo con calma", apuntó el tucumano, que le encantaría conocer de una buena vez Manhattan, pero sabe que aquí vino para otra cosa.
Angel Cabrera (74; +4) vivió una situación particular en el hoyo 18. Desvió su salida a la derecha y no podía encontrar la pelota. El irlandés Harrington, su compañero de juego, lo ayudó a buscarla. Y mientras que lo hacía, pisó la bola accidentalmente. "La tocó, pero por suerte Padraig la encontró. Jugamos en un campo mojado, difícil y largo; no quedé conforme pero bueno, hay que seguir. No hay problema con que el torneo se termine el lunes; yo no tengo ningún apuro", dijo el Pato, autor ayer de cuatro bogeys y un birdie.
Y el Gato Romero (76; +6) sigue luchando desde atrás: "Definitivamente, la cancha estuvo más accesible para los que jugaron por la tarde. Pero no tiene ningún sentido enojarse ni patalear; si me afecta a mí, les afecta a todos".


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