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Golf Internacional

El Centro Nacional , determinante en la clasificación final del Lanzarote Golf Tour

El recorrido de la Federación Española de Golf acogió la última y determinante prueba del ‘Lanzarote Golf Tour – Trofeo Grand Teguise Playa’, que a lo largo del otoño ha organizado Roura Golf. De este largo periplo de doce torneos por los mejores campos del centro peninsular, han salido los dieciséis nombres que viajarán a Lanzarote para disputar la gran final el próximo diciembre.

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El equipo de Golf Adaptado español afronta su mayor reto, la Copa de Naciones

Se juega en La Torre (Murcia) los días 12 y 13 de noviembre. El Equipo Nacional español participará por primera vez en la Copa de las Naciones de Golf Adaptado, que en su edición de 2011 se celebrará los días 12 y 13 de noviembre en el campo de La Torre Golf (Murcia).

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Twitter-John-Daly

John Daly necesita ayuda

Parece que John Daly vuelve a su anterior espiral de autodestrucción. El otrora campeón del PGA Champioship y del U.S.Open ha abandonado el Emirates Australian Open, cuando apenas llevaba disputada poco más de la primera jornada. Esta vez el detonante ha sido un cabreo por haber recibido una penalidad, tras jugar una bola equivocada en el bunker del hoyo 10.

Parece ser que un cámara allí presente sabía que la bola que Daly se disponía a golpear no era la correcta, pero no le avisó de que iba a cometer una infracción. Daly ejecutó el golpe con la bola equivocada y luego le advirtieron del error, con la penalidad correspondiente de dos golpes. A decir verdad, más de uno nos habríamos cabreado en una situación similar (ya podía haber avisado el cámara). Aunque no menos cierto es que la actitud de Daly tras el asunto, es injustificable. La ira le ha hecho perder los papeles, mejor dicho todas las bolas que llevaba en su bolsa.

En el hoyo 11, John Daly tiró todas las bolas que llevaba encima al lago que hay en el margen derecho de la calle, golpeando una tras otra, ante el asombro y cachondeo del público. A continuación, firmó su tarjeta, le dio la mano al os jugadores y se marchó. Sobre el asunto, Daly comentó en su cuenta de Twitter que se había ido porque no llevaba más bolas en la bolsa:

De poco vale a estar alturas que Daly sea un jugador de golf que salió de la nada, que luchó y las pasó canutas para lograr tocar la cima de este deporte y que en sú día lograra ganar dos torneos major. Tampoco valdrá de mucho que le defienda públicamente uno de sus compañeros de partida, Craig Parry. En Australia ya lo tienen “cruzado”, tras su enfrentamiento con un espectador hace 3 años, cuando le arrancó la cámara y la destrozó contra un árbol.

Todo apunta a que este tipo de actuaciones le van a costar muy caro, más que nada porque no va a tener fácil recibir invitaciones para torneos. En el Open de Austria, en el mes de septiembre también montó un numerito, lanzando un palo al agua y luego dropando mal una bola, lo que le costó otra llamada de atención de un árbitro y más golpes de penalidad.

Esta vez, la broma le deja fuera de todo torneo que se vaya a disputar en Australia en los próximos años, tal vez ya para siempre. Trevor Herden, director del torneo, afirmó que “Esta será la última vez que veamos en este torneo a John Daly” y Brian Thorburn, director ejecutivo de la PGA de Australia, dijo que “La historia del PGA no necesita esta clase de comportamiento, que desluce los logros de otros jugadores y la reputación de nuestros torneos”. Por su parte, la PGA de Australia informó de la retirada de la invitación a John Daly para jugar el Australian PGA Championship, que tendrá lugar del 24 al 27 de noviembre.

Por desgracia, son las escenas más bochornosas de la semana y de esta temporada 2011. Una carrera profesional que parecía que remontaba, pero a la que la frustración parece que acabará poniendo fin más pronto que tarde. La gestión de la ira de Daly no es la adecuada. Tal vez los excesos con el alcohol y otros problemas personales por los que ha pasado John Daly en su vida, le estén pasando factura. Lo que está claro es que el bueno de Daly. The Lion, necesita ayuda y volver a ser quien era: un jugador de golf, respetado y admirado por su capacidad en el campo y su manera tan asombrosa de enviar la bola con el driver más lejos que nadie.

Personalmente, si pudiera enviarle un mensaje a John Daly, le díria que en España muchos le seguimos admirando, sobre todo por haber demostrado en nuestro territorio que merece la pena tenerle en un torneo de golf. También le diría que no se rindiera y que luche por terminar su carrera con la cabeza bien alta, igual que cuando vivía en una caravana. El tiempo dirá.

Una última cosa, nadie se pone de acuerdo en si han sido 6 ó 7 las bolas que ha tirado Daly al agua. Aunque, visto lo visto, una bola más o menos da lo mismo.

En Fuera de Límites | John Daly
Enlace | Vídeo original en Youtube



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El-tramposo-social

El tramposo social ¿Eres tú uno de ellos?

Siguiendo con la temática de las trampas en el golf, en esta entrada voy a comentar un tipo de tramposo que se da en el mundo del golf y que a mi me gusta llamarlo el “tramposo social”. Intentaré hacer una radiografía de este personaje que habita en los campos de golf y con el que seguramente, todos nos hemos cruzado alguna vez en alguna partida.

El tramposo social suele ser un buen tipo. Se sabe bastante bien las Reglas del Golf y casi siempre es alguien completamente normal y que disfruta con este deporte. Es de esos que no quieren problemas y que huyen de cualquier situación embarazosa. Los hay de ambos sexos y de todas las edades, también rubios y morenos, sin importar la profesión. Entonces ¿Qué es lo que define claramente a un tramposo social?

El tramposo social tiene miedo a las discusiones y su inseguridad le impide llevarle la contraria a quien no respeta las Reglas del Golf. A pesar de que él se las sabe y las aplica consigo mismo, como evita a toda costa cualquier posibilidad de problemas, cuando ve que alguien hace una trampa, el tramposo social mira para otro lado.

El tramposo social justifica la a quien hace trampas con disculpas simples, con un “bueno, si no lo sabías no pasa nada, pero cuidado la próxima vez”. Pero la próxima vez será igual y no ocurrirá nada. El tramposo seguirá impune, como Pedro por su casa. Anchos son los pares 5. Es más, si se repite la situación, el tramposo social optará por apartarse aún más y así evitar cualquier contacto que le obligue a pararle los pies al tramposo. Si el tramposo va por la derecha de la calle, el tramposo social irá por la izquierda. Incluso puede abandonar la partida, cuando la cosa cante ya tanto y se vea demasiado cómplice.

Dentro de su círculo íntimo de amistades, el tramposo social no para de rajar de las trampas de los demás. Fuera de él, sin embargo, ni rastro de estos comentarios y todos tan amigos. En el tee del 1, con tramposo o sin él en la partida, aquí no ha pasado nada. Si ya sabe que lleva uno y no le cae bien, puede que el tramposo social no se presente en el tee del 1 y prefiera no ir a jugar. A sus hijos les dice que deben respetar las Reglas del Golf, pero luego no lo hace, tembién delante de ellos ¿Qué harán los chavales cuando jueguen con sus amigos?

El tramposo social también es aquel que se va a jugar con su jefe o con alguien a quien considera superior en la vida (hay mucho acomplejado, reconozcámoslo) y le deja que haga lo que le venga en gana. Acaba la partida, el “amo” entrega una tarjeta con 7 abajo, convenientemente firmada por el tramposo social, y éste queda admitido en el círculo más cercano de la “gente guay”. Bebe cervezas y vino con ellos en la terraza de la casa club para celebrar tan “gloriosa victoria” y la gran bajada de un hándicap, que dicho sea de paso, el tramposo jamás cumplirá ni “jarto de [ponga aquí su droga favorita]”. Al fin soy alguien, piensa el tramposo social, rodeado de su amo y otras “adoratrices” varias.

El tramposo social se angaña a sí mismo y engaña a los demás. Si no se le paran los pies a los que no respetan las Reglas del Golf, se adulteran las competiciones y todos salimos perdiendo.

Ahora que ya has leído esta entrada, ya sabes cómo es un tramposo social. Es un buen momento para pensar si tú lo eres o en algún momento lo has sido. Ya sé que es difícil, que da mucho apuro decirle a alguien que no haga tal o cual cosa y que respete las reglas. Más aún si se discute sobre alguna complicada. Pero tú ya sabes que todas las reglas cuentan igual.

En Fuera de Límites | Decálogo contra las trampas en el golf
Imagen | Scot Rumery



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El blues del jugador de golf

Dicen que a partir de los cuarenta años el rendimiento de un jugador profesional empieza a bajar paulatinamente. Los músculos ya no responden siempre a las mismas órdenes, los viajes son un poco más largos y no existe tanta ambición como cuando se cumplían los treinta. Llevar una vida más tranquila y pasar tiempo con la familia son costumbres más habituales. Casi la totalidad de jugadores de élite bajan su rendimiento a partir de esa edad, en el que unos años sin apenas respirar dejan paso a un calendario controlado: es el blues del jugador de golf. Ernie Els, Vijay Singh o Retief Goosen son algunos ejemplos recientes.

Hay excepciones. Hay jugadores que son capaces de mantenerse competitivos, luchando contra el tiempo y las normas. Cumplen el mito de que los viejos rockeros nunca mueren e incluso son capaces de, en un pico de rendimiento, ganar como nunca lo habían hecho. Jack Nicklaus ganó el Torneo de los Maestros, su último Masters, a la edad de 46 años. Darren Clarke decidió hace unos meses que era demasiado pronto para retirarse y terminó una semana de verano en Royal Saint George’s besando la jarra de clarete. Hay excepciones a la regla, y luego está Miguel Ángel Jiménez.

El malagueño no está lejos de cumplir los cincuenta años y hace tiempo que, en su caso, dejamos de hablar de picos de rendimiento. Son ya dieciocho las victorias conseguidas en el Circuito Europeo, gran parte de ellas por encima de los cuarenta y su nivel de juego no parece tener relación con los años. Hay algo en Miguel Ángel que le mantiene en un estado competitivo terrorífico, que le lleva a cabrearse cuando queda en segunda posición y a pegar golpes como el de hace un par de semanas en Valderrama.

Después de un año 2010 con tres victorias (Omega European Masters, Alstom Open de France y Omega Dubai Desert Classic) y ayudar al equipo europeo a ganar la Ryder Cup, era lógico pensar que su rendimiento en 2011 bajaría. No había necesidad de más. Al fin y al cabo, estamos hablando de un jugador que en tres años podría estar jugando el Champions Tour o el European Senior Tour. Pero en su caso sí era necesario. Miguel Ángel observa el paso del tiempo echando una bocanada de humo y sale al campo a pelear como un guerrero, como durante todo este año, en el que ha rozado la victoria en el Volvo Golf Champions, el Ballantine’s Championship y el Andalucía Masters. El momento en el que no pueda ganar ningún torneo más llegará, y él será el primero en darse cuenta. Hasta que ese momento llegue, podemos seguir disfrutando.

En Fuera de Límites | Miguel Ángel Jiménez y por qué no todos ganamos de la misma forma



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